El patrón es casi siempre el mismo. Un perfil nuevo contacta, la conversación se vuelve íntima muy rápido, hay intercambio de imágenes o una videollamada, y poco después llega el mensaje: o pagas, o eso se lo mando a tu familia, a tus compañeros de trabajo o a tus contactos.
Eso es sextorsión, y es un delito. No es algo que te haya pasado por descuidado ni por ingenuo: es una operación montada precisamente para que funcione.
Lo primero: no pagues
Es la recomendación más repetida por la Policía Nacional y también la más difícil de seguir cuando estás en pleno susto. El motivo es sencillo: pagar no cierra el problema, lo confirma. Demuestra que la amenaza funciona y que tienes capacidad de pago, y lo habitual es que la siguiente petición llegue poco después.
Las peticiones suelen hacerse por Bizum, transferencia o criptomonedas, con plazos muy cortos — “tienes una hora” — precisamente para que no te dé tiempo a pensar ni a consultarlo con nadie.
Segundo: no respondas y bloquea
No hay una respuesta inteligente que desactive la amenaza. Ni negociar, ni amenazar de vuelta, ni explicar que has llamado a la policía. Cualquier respuesta confirma que la cuenta está activa y que la persona está leyendo.
Bloquea al remitente en la plataforma donde te haya contactado y repórtalo. Prácticamente todas las apps y chats tienen un mecanismo de denuncia interna, y usarlo ayuda a que esa cuenta caiga más rápido para el siguiente.
Tercero: no borres nada
Este es el error más caro y el más comprensible. El impulso es eliminar la conversación entera para que desaparezca. No lo hagas.
Todo eso es prueba: capturas de la conversación completa, el perfil, el nombre de usuario, los números de teléfono o cuentas a las que te piden el dinero, los enlaces. Guarda las capturas fuera de la app — en el carrete, en el ordenador, en un correo a ti mismo — porque si la cuenta se elimina, la conversación puede desaparecer contigo dentro.
Cuarto: denuncia
En España puedes denunciar ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Llevas las pruebas que has guardado y explicas la secuencia completa: cómo te contactaron, qué se intercambió, qué te están pidiendo.
Además existe el 017, la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE: es gratuita, confidencial y está pensada exactamente para estas situaciones. No sustituye a la denuncia, pero sirve para que alguien te oriente en el momento, que es cuando más falta hace.
El factor que lo complica: el armario
Hay una parte de esto que no aparece en las guías genéricas. Cuando la víctima no está fuera del armario en el trabajo, en su familia o en su entorno, la amenaza no es solo sobre unas imágenes: es sobre perder el control de cuándo y cómo se cuenta algo muy personal.
Los extorsionadores lo saben y lo explotan. Por eso conviene tener presente dos cosas. La primera: difundir imágenes íntimas sin consentimiento también es delito en España, independientemente de cómo se obtuvieran. La segunda: la enorme mayoría de estas amenazas no se ejecutan, porque difundir el material no le da al extorsionador ningún beneficio económico y sí lo expone más.
Cómo se reduce el riesgo antes
No hay forma de garantizar nada, pero sí hay señales que se repiten en casi todos los casos:
Prisa desmedida. Un perfil que en cinco mensajes ya pide contenido íntimo no está buscando conversación.
Insistencia en cambiar de plataforma. Pasar a WhatsApp o Telegram enseguida les da tu número, y con él, a veces, tu foto de perfil, tu nombre real y una puerta a tu agenda. En dar el WhatsApp demasiado pronto está desarrollado por qué ese paso concreto es el que más consecuencias tiene.
Fotos demasiado perfectas. Muchos perfiles usan imágenes robadas o generadas. En cómo detectar imágenes falsas explicamos las comprobaciones que se pueden hacer en un minuto.
Videollamadas raras. Una videollamada de diez segundos en la que la otra persona apenas se ve, o en la que solo aparece un vídeo pregrabado, es una señal. Sobre esto, qué se puede comprobar realmente en una videollamada.
Si ya ha pasado
Merece la pena decirlo claro: que te haya ocurrido no dice nada sobre tu inteligencia. Estas redes están profesionalizadas, trabajan con guiones probados y contactan a miles de personas a la vez. La respuesta útil no es la vergüenza, es el procedimiento: no pagar, no responder, guardar pruebas y denunciar.
Y si necesitas hablarlo con alguien antes de dar ningún paso, hacerlo con una persona de confianza cambia bastante la capacidad de decidir con la cabeza fría.